Amantes Furtivos (Parte II)

12 Jul
No hay cosa más bella que dejar de...

No hay cosa más bella que dejar de…

Mientras que él chico disfrutaba con su novia los fines de semana. Alguien los observaba pero no se daban cuenta. Así pasaron dos semanas hasta que el mensaje apareció de nuevo en su celular, justo cuando estaba con su novia, así que decidió no decírselo porque estaba averiguando de quien se trataba.

En la noche cuando estaba en su casa, se puso a leer el mensaje que decía: créeme que no es mi intención seguirte a dónde vas, solo es una casualidad. El chico molesto le pidió por última vez su nombre. Pero ésta no le respondió. Entonces le marcó una y otra vez a la misteriosa mujer pero no le contestó. Seguido de esa acción de molestia, la mujer le escribió y le dio el mayor indicio de quien era: sabes tú me conoces, me has visto, pero no me has tratado. Tengo dos hijos, un esposo, pero lo que busco es un amante.

Y tú estás tan cerca de mí que no puedo dejar de mirarte cada vez que pasas. Vivo a dos cuadras de tu casa, en el portón café. Pero; lástima que no puedas buscarme ahora, porque justo estoy cenando con mi familia.

_eso era lo más extraño. Ahora el chico tenía un nuevo dilema. Desde el punto en donde estaba tenía que caminar dos cuadras a la derecha, a la izquierda, enfrente y por atrás hasta encontrar una casa con el portón café. Más sin embargo no lo hizo. Tenía miedo a que le pasara algo. Al día siguiente, se puso a caminar sin rumbo en las cuatro direcciones en donde podía encontrar nuevos indicios, para descubrir a la misteriosa mujer de los mensajes. Veía cada casa pero no encontraba alguno que tuviera el portón café.

Hasta por último se acordó del mensaje que decía que él pasaba enfrente de su casa y por eso ella lo veía. Entonces caminó por el lugar de siempre cuando se iba a su escuela. Y ahí estaba esa casa, con el portón café pero temía tocar el timbre ya que le podía pasar cosas desastrosas.

Mandó un mensaje a esa mujer que no se había dado a conocer del todo, diciéndole que estaba justo en el lugar que ella le había indicado. A lo que ella le respondió que sería en la noche cuando sus hijos se durmieran para que pudieran platicar a gusto. En ese momento la mujer dio a conocer su rostro jovial desde el segundo piso de su casa. El chico se acordó enseguida de ese rostro que no se perdería aunque pasen los años. Fue cuando el inició sus estudios en la universidad cuando se topó con aquella mujer justo enfrente del salón que le habían sugerido para tomar sus clases. Después de los días la vio en su vecindad y por ello, el mensaje sugerido. Nunca pensó que estuviera casada y con hijos aquella primera vez cuando se vieron en la universidad y mucho menos que ella fuera de su propia vecindad.

Se dio cuenta el joven de que pudiera ser un error., y corrió a su casa, le habló a su novia y le dijo lo mucho que la amaba. Entonces escribió un nuevo mensaje de texto que decía: hasta que te dejaste ver, ya te reconocí. En serio que te ves hermosa. No sé qué es lo que quieres platicar conmigo, pero me podrías adelantar algo. (¿?).

Ismael Martínez
Siguiendo la tercera historia...
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Una respuesta to “Amantes Furtivos (Parte II)”

  1. carwx5 23 julio, 2014 a 2:41 PM #

    MUY BUENO!

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